Escapada relax en el Pirineo Aragonés. Monasterio de Boltaña y Aínsa

Aragón España 🚗

El Pirineo Aragonés es uno de esos Destinos con mayúsculas de los que es imposible cansarte, en el que siempre quedan mil lugares maravillosos por descubrir y disfrutar. En nuestra última escapada, la villa de Aínsa nos regaló vistas increíbles al nevado Monte Perdido, Peña Montañesa y a la desembocadura del río Ara en el Cinca. ¿Y si a este Destino le añades una ruta de senderismo y una jornada de spa a los pies de la montaña en un antiguo Monasterio de cinco estrellas? El resultado es un fin de semana para recargar pilas. La guinda del pastel fueron, como no, unos dulces riquísimos. Si quieres saber más ya sabes, sigue leyendo.

1. Aínsa

Probablemente lo primero que encontrarás al ascender a la villa de Aínsa es la plaza medieval. Ésta conserva las construcciones originales del siglo XIII, de estilo románico y cuya característica más notable son sus porches.

Plaza Mayor de Aínsa

Desde la plaza se ve la iglesia dedicada a Santa María. Data del siglo XI-XII y llama la atención por su desnudez y sencillez. Se puede subir a la torre en horario bastante restringido. Sin duda merece la pena ajustarse a las horas de apertura y aportar una pequeña entrada simbólica al guardián de la torre. Desde lo alto de la torre, a través de sus ventanas, desnudas o vestidas sobriamente con campanas, aparecen las maravillosas vistas de la villa, de la desembocadura del río Ara en el Cinca y la oposición del nevado Monte Perdido a un lado y la cercana Peña Montañesa al otro. El Castillo de Aínsa está rodeado por una fortaleza que antiguamente sólo se podía cruzar a través de un puente levadizo. Cabe destacar el Festival Castillo de Aínsa de música internacional que se celebra cada año en el mes de julio en este lugar, el cual atrae a centenares de personas y convierte la villa en un lugar de intercambio cultural. La Ermita de Santa Ana se alcanza tras un corto y agradable paseo después de cruzar el río Cinca.

Ainsa. Todos los derechos reservados Fly and Grow
Monte Perdido nevado desde la ventana de la torre de la iglesia.
Peña Montañesa

¿Dónde comer? Nosotros elegimos un restaurante con cocina tradicional aragonesa que está en la Plaza Mayor, el Bodegón de Mallacán. El salón donde comimos tiene vistas al río Cinca y Peña Montañesa. Otro de los salones tiene vistas a la Plaza Mayor. El plato del día recomendado era paletilla de cordero al horno con patatas. También disponen de un menú diario. La verdad es que quedamos más que satisfechos con la comida.

El aparcamiento gratuito se encuentra a un lado de la carretera nada más entrar al pueblo y antes de subir a la villa medieval. El aparcamiento de pago está detrás de la Plaza Mayor, aunque sólo lo es en temporada alta. Desde el primero a la Plaza hay cinco minutos caminando.

2. Muro de Roda

Desde Aínsa se pueden realizar varias rutas, muchas de las cuales unen la villa con otras poblaciones medievales, desde las que se tienen unas vistas increíbles. La ruta que realizamos por la mañana fue la de Aínsa – Muro de Roda. Muro de Roda es una población amurallada, situada en lo alto de la sierra del Gerbe cuya construcción data del siglo XI. Desde la villa se pueden contemplar vistas increíbles del valle de la Fueva y del Cinca. Debido a su situación fue una fortaleza defensiva durante varios siglos. Es una ruta sin más dificultad que su duración, de aproximadamente 8 horas en total a paso ligero y con paradas. La ruta forma parte del GR19, y podéis encontrar toda la información que necesitáis para preparar la ruta en la web de turismo Sobrarbe.

Nuestra ruta: optamos por almorzar a media mañana en Muro y comer a la vuelta en Aínsa, aunque si no os apetece comer muy tarde podéis hacerlo a lo largo de la ruta. La torre y el centro de visitantes de Aínsa abren a las cinco (aconsejamos consultar antes los horarios) por lo que es muy buena hora para comenzar a pasear y conocer los lugares que os hemos contado antes.

3. Boltaña

Tras pasear por Aínsa, entrada la tarde nos dirigimos a Boltaña, donde se encontraba nuestro alojamiento. Es una villa con encanto, cuyos mayores atractivos son el puente románico de Moscarrales a la entrada del pueblo, cruzando el Ara, sus calles y edificios de piedra, la plaza del ayuntamiento y el mirador del Castillo. Como en todos los pueblos del Pirineo se respira paz en las calles de Boltaña. Hay varios bares y restaurantes en el pueblo, aunque depende de la temporada algunos restaurantes están cerrados. Los bares son los típicos de un pueblo pequeño, en los que puedes comer bocadillos de media barra de pan y tapas caseras a muy buen precio.

4. Monasterio de Boltaña

La jornada siguiente la dedicamos a relajarnos y llenarnos de energía. El Hotel Barceló Monasterio de Boltaña es un antiguo monasterio del siglo XVII, y está conservado como tal, con sus patios interiores, las distintas estancias convertidas en restaurante y bar y los corredores de piedra. Tiene cuidado hasta el más mínimo detalle, desde la elegante y sencilla entrada del Parador, hasta la decoración en madera y textil de la habitación pasando por la ducha hidromasaje de las habitaciones. El spa tiene todo lo necesario para que vuestra experiencia sea maravillosa: zona de hidroterapia, espacio de relajación, duchas sensaciones, sauna, baño turco… un verdadero placer. La carta del restaurante es atractiva y varía en función de los productos de temporada. En algunas páginas web lo consideran uno de los mejores restaurantes del Pirineo Aragonés. El menú de mediodía es económico y muy bueno. Las fotos que se pueden ver en su página web os permitirán haceos una idea de la belleza del sitio.

Conseguimos este alojamiento de cinco estrellas a buen precio con una oferta de Grupon. En temporada baja hay muchas ofertas en este tipo de páginas web a partir de 60 euros por persona dependiendo del día de la semana, sesión spa incluida.

5. Tomasinas en el resturante Montrepós

Si vas al Pirineo no te puedes perder las Tomasinas que se venden en el hotel-restaurante Montrepós, en el área de servicio con el mismo nombre. Siguiendo la tradición, este fue nuestra parada en el camino de vuelta a Zaragoza. Son unas magdalenas caseras rellenas de diferentes ingredientes que son sencillamente deliciosas. Se pueden comprar para llevar y puedes elegir las variedades que más te gusten. Si nos las has probado nunca, te sorprenderán. Las torrijas también son buenísimas.

En esta ocasión dejamos la cámara en casa para disfrutar del entorno de otra manera. Os hemos dejado algunas de las capturas que hicimos con el teléfono móvil. La mejor forma de disfrutar de estas vistas es en directo. Os animamos a que conozcáis estos lugares del Pirineo. ¿Os apetece?

 

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